domingo, 16 de septiembre de 2012

Picnics medievales y mercadillos subterráneos

¡Hola!


Primer fin de semana completado con éxito en Edimburgo.

El sábado comenzó con la indecisión de si ir o no al picnic medieval, pero la curiosidad venció la partida, de modo que junto a un ciertamente numeroso grupo de primerizos, nos reunimos con los miembros de la sociedad de recreación medieval (todos apropiadamente vestidos para la ocasión) y partimos en autobús hacia Craigmillar Castle, un poco alejado del centro, pero realmente bien conservado. Para acceder a él atravesamos un par de colinas, y la verdad es que la primera vista del castillo provocaba verdadera impresión.


La asociación nos trajo comida a base de panes ingleses, quesos, embutidos variados, ensalada, fruta y un conjunto de pasas, orejones y moras de las que disfrutamos ampliamente. La bebida, consistente mayoritariamente en zumos era servida en cálices metálicos de modo que todo quedaba como muy auténtico.

Lo siguiente ya fue comenzar a hacer el ridículo y pasar vergüenza, aunque reconozco que me lo pasé muy bien. Comenzamos por bailes al ritmo de la flauta y de la mandolina y continuamos por juegos medievales, que acabaron desembocando en una demostración de combate por los miembros de la asociación. La salida acabó con una exploración del castillo y una tertulia un tanto cansina entre alguno de los presentes. He de decir que le debo una bien grande a Blanca, que aguantó todo el evento como una campeona las frikadas que montamos allí.

A la vuelta al fin conseguí hacerme con una sartén y una olla, por lo que a partir de ahora podré incluir las delicias culinarias que me permita crear el mercado británico. 

Era sábado noche, por lo que decidimos probar suerte e ir al bar que todo el mundo nos recomendaba: El Opium. He de decir que nada más entrar estaba sonando Led Zeppelin, y con eso a mi me ganas. Pintas de sidra a un precio decente, música que iba desde el hard rock al punk pasando por lo alternativo y  no demasiada aglomeración lo convierten en un not bad. Para la segunda pinta subimos a la planta de arriba, que nos recibió con un Long Live Rock and Roll de Rainbow y que rápidamente se convirtió en una sucesión de clásicos hardrockeros. Pero claro, yo soy débil y se me conquista con facilidad por lo que cuando empezó a sonar Spirit of the Radio de Rush yo ya estaba en un limbo de felicidad. Eso llevó a que empezásemos a discutir posibilidades de verles en Glasgow y sobretodo de planear el Sweden Rock Festival, que lleva show integro de casi tres horas de los canadienses. En fin, un mundo de ilusiones a precios muy elevados. 

Esta mañana hemos cambiado de aire y hemos madrugado para ir al mercadillo subterráneo de Omni. Es una especie de rastro en el parking de un centro comercial, en el que cada fin de semana los coches se convierten en puestos ambulantes en los que los edimburgueses venden todo tipo de cosas de segunda mano.
Gibraltar en una tienda de mapas históricos

Las compras mañaneras nos han llevado hasta Princess Street, donde me he equipado con toallas y Blanca con mallas. Además nos hemos comprado nuestra primera entrada para un concierto aquí en Escocia: W.A.S.P. este sábado que viene ^_^.

Por la tarde nos hemos dedicado a pasear hacia Holyrood Park, aprovechando así para ver el tramo final del Royal Mile, en la que se encuentra el palacio real de Holyrood (Estancia oficial de la Reina Isabel II en Escocia) y el parlamento escocés, joyita de la arquitectura contemporánea.


En fin, que ha dado para mucho. Esta semana que entra promete con el comienzo de clases y demás.


Nos leemos!



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