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martes, 29 de enero de 2013

Héroes de leyenda y poesías mágicas

Hola



Hoy la entrada la dedico a lo que han sido dos días maravillosos de clase. Porque sí, si todas las clases fuesen como la de estos días estoy seguro de que las aulas estarían a reventar, al menos a reventar de románticos nostálgicos de épocas no vividas como un servidor. 

Vistas de Jerusalén, por el pintor romántico escocés David Roberts

Las dos clases de esta semana de "Historia del Islam: de las Cruzadas a la Pólvora" las ha impartido como profesora invitada Carole Hillenbrand, una de las mayores expertas en occidente sobre las cruzadas desde el punto de vista de los musulmanes. Si ya es clara la diferencia entre un buen y un mal profesor, cuando tienes la suerte de cruzarte con uno (una en este caso) excepcional descubres el placer que es ser estudiante. Han sido dos ponencias sobre las primeras cruzadas y la figura de Saladino, en las que no querías que pasase el tiempo. Nos ha hecho viajar en el tiempo a la vez que hacía referencias del mundo actual. Los personajes y las batallas cobraban forma con sus sencillas palabras, mapas y fotos. Una pena que no tuviese más tiempo para desarrollar los temas. 

Estatua de Saladino en Damasco
Pero claro, todo se vuelve más interesante cuando se habla de Al-Nāsir Salāh ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb, más conocido por todos como Saladino. El que muchos dicen es el musulmán más famoso de la historia tras el propio Mahoma. El gran Saladino, aquel al que los cristianos respetaron como nadie y cuya figura fue elevada a la de noble caballero, llegando a compararle con los Nueve de la Fama. El hombre que a pesar de humillar a los ejércitos cristianos en la batalla de Hattin y con ello conquistar la ciudad de Jerusalén, firmo un pacto por el cual todo cristiano que así lo desease podría peregrinar a la ciudad santa bajo protección de sus hombres. Un héroe para los suyos y un rival admirado (excepto quizás por Reinaldo de Châtillon). Un personaje de aquellos que te hacen amar la Historia. 

Y Gododdin, del poeta Aneirin
Para poner la guinda a las clases de estos días, en la asignatura de Civilización Celta también hemos tenido a una profesora invitada, la doctora Nerys Ann Jones, galesa y que tenía el gaélico como lengua materna /(afirmaba no hablar una palabra de inglés hasta los 8 años). La clase sobre el "Antiguo Norte" y las tierras de los Britones se convirtió en un recital de poesía gaélica de los siglos VI y VII. La profesora nos leía poemas sobre batallas y héroes en el gaélico antiguo original mientras que nosotros podíamos leer la traducción al inglés en el proyector. Una delicia para los oídos que no sabían reconocer las palabras pronunciadas, pero que captaban el espíritu de los tiempos pasados. Las poesías de los bardos Taliesin y Aneirin me hacían recordar a Merlín y a Morgana en Excalibur, invocando al Dragón, parecía que en cualquier momento el aula iba a ser invadida por una espesa niebla. Una auténtica experiencia que nos ha acercado mucho más a los pueblos celtas. 



Bueno, no quiero extenderme más. añadir solo una cosa más totalmente "offtopic": Doctor Who sorprende capítulo a capítulo. Me he convertido en un auténtico "Whovian" de la nueva generación. Esperemos que dure tanto como la anterior. 




PD: Hoy me han confirmado la señorita Ana y el señor Funes que estarán de visita a la ciudad a mediados del mes que viene. Aaaaaaawwwwww Yeeeeeaaaaaaahhhhh!!!!


lunes, 1 de octubre de 2012

Buscando la máquina del tiempo

¡Buenas!

Edimburgo, 1868

Sigo empeñado en viajar a tiempos pretéritos y la verdad es que Escocia ofrece interesantes posibilidades. Tan solo hay que darse un paseo por el centro para pasar de la Edad Media a la época georgiana. Pero no solo en sus calles vivimos el pasado de la ciudad. A veces encontramos rincones maravillosos, como el pub Dr. Jekyll and Mr. Hyde. 

Decoración del Dr. Jekyll and Mr. Hyde
Este bar, situado en el New Town edimbugués se ambienta en la Escocia de finales del siglo XIX, la misma que vio nacer al autor de la conocida novela: Robert Louis Stevenson. En su interior encontramos montones de lámparas de todo tipo, desde grandes arañas a pequeños focos que simulan farolillos y antorchas. Todo tiene un toque tétrico y romántico. Hay cuadros de anatomía animal, frascos con sustancias extrañas e incluso esqueletos de diversas especies, los baños se esconden tras simuladas bibliotecas y los chupitos son servidos en probetas de laboratorio, en las que nunca se sabe si alguna esconde la pócima para convertirse en Mr. Hyde. Eso si, en el apartado musical decir que comprende desde la escena alternativa al punk británico pasando por sorpresas agradables como The Darkness (y gracias al cielo no fue "I Believe in a Thing Called Love"). Una visita obligada para los amantes de la época Victoriana y como no, de la estética Steampunk

Blanca McBulmers, countess of Holyrood
Viajando a un pasado más remoto aun, he visitado Gilmerton Cove. Una serie de cámaras subterráneas cavadas por el hombre hace 300, 400 o posiblemente más años. Parece increíble que el hombre pueda esculpir en piedra todo esa laberíntica maraña de cavidades que incluyen bancos, mesas, altares, pozos y forjas, todo ello cavado en la roca subterránea. Los misteriosos grabados y sus diversas oquedades nos proponen varios usos para estas cuevas artificiales, desde bares clandestinos a refugio para brujas, esclavos o incluso los templarios huidos tras la muerte de Jacques de Molay. 

Definitivamente soy demasiado alto para ser arqueólogo...
Esto es todo por hoy. Seguiré buscando otras épocas escondidas por estas latitudes. ¡Portaos bien!